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martes, 25 de junio de 2013

LA PALABRA VERANO

Tras hacerse mucho de rogar, por fin ha entrado el verano, una estación muy deseada por unos y a la que otros detestan porque no soportan o les gusta el calor.


Llamamos verano a la estación del año en la que más calor hace y a pesar de que hay algún que otro medio meteorológico que se empeña en asegurar que este 2013 va a ser un ‘verano sin calor’, menos mal que (a los que nos gusta el calor) tenemos a expertos como Emilio Rey (@digitalmeteo en twitter) que nos aseguran que no será así y que sí vamos a disfrutar de un verano como mandan los cánones, no sucediendo lo mismo que ocurrió en 1816, que fue conocido como el año en el que no hubo verano sobre la Tierra.
Pero ¿sabíais que no debería ser del todo correcto llamar ‘verano’ a la estación más calurosa del año, sino que tendría que ser conocida como ‘estío’?



Antiguamente el año estaba dividido en cinco estaciones y no en cuatro como tenemos actualmente.
Al igual que ahora, la época  del año en la que las temperaturas comenzaban a descender correspondía al otoño, llegando después el invierno, en el que el tiempo era totalmente gélido.
Coincidiendo con el inicio del año (recordad que antiguamente marzo era el primer mes del calendario) llegaba el periodo en el que comenzaba el buen tiempo, conocido igual que ahora como ‘primavera’ (un término compuesto por las palabras latinas ‘prima’ -primera- y ‘ver’ –periodo de calor suave o entrada del buen tiempo). Le seguía el ‘verano’, en el que las temperaturas eran algo más cálidas, pero no sofocantes. Podríamos decir que este periodo abarcaba parte del mes de mayo y prácticamente todo el mes de junio.
El término ‘verano’ proviene del latín ‘ver’ cuyo significado (como ya he indicado al describir la palabra primavera) significa periodo de calor suave, por lo que nuestros antepasados no denominaban ‘verano’ al periodo más caluroso del año, sino que el término utilizado para esos días de calor sofocante era ‘estío’ (julio, agosto y primeros días de septiembre) y de ahí proviene términos como ‘época estival’, ‘tiempo estival’...
Por tanto, a lo que nosotros conocemos como ‘verano’ deberíamos llamarlo ‘estío’.
Muchos son los expertos que apuntan a que las estaciones del año hubiesen tenido que quedar como primavera, estío, otoño e invierno, pero la generalización del término verano se impuso a la de estío, quizás por ser mucho más fácil a la hora de pronunciar. Sin embargo en muchos lugares y lenguas se conservó (en catalán al verano se le llama ‘estiu’, en francés ‘été’ o en italiano ‘estate’… por poner unos pocos ejemplos).
Hay mucha literatura que hace referencia al estío como la estación más calurosa del año e incluso en la obra “Don Quijote de la Mancha”, en el capítulo 53 de la segunda parte titulado “Del fatigado fin y remate que tuvo el gobierno de Sancho Panza” nos encontramos con el siguiente pasaje:

‘‘Pensar que en esta vida las cosas della han de durar siempre en un estado es pensar en lo escusado; antes parece que ella anda todo en redondo, digo, a la redonda: la primavera sigue al verano, el verano al estío, el estío al otoño, y el otoño al invierno, y el invierno a la primavera, y así torna a andarse el tiempo con esta rueda continua; sola la vida humana corre a su fin ligera más que el tiempo, sin esperar renovarse si no es en la otra, que no tiene términos que la limiten’’

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